Candlelight

Poesía

La música nos elevaba
hasta el cielo de cemento.

Yo olvidé el auditorio
y volé a algún lugar lejano.

Ya no hay butacas,
solo soles encapuchados de cera
y el sonido del piano
cuando aprietas mi mano
y tus ojos se revelan
como una película
en blanco y negro.

No separas los labios
pero susurras
palabras de amor.

Te quiero.

Te quiero.

Te quiero.

A la luz de las velas
llueven mis mejillas
cuando la pianista
acaricia las teclas
y la melodía nos arrolla
como una avalancha
de nostalgia
ante un ocaso invernal.

Soy el viento entre tu pelo,
un beso en la nuca,
una serpiente de aire
surcando tu piel.

Nos envuelve,
nos vence
y nos encumbra
sobre el horizonte,
donde la luz se derrite
en un desierto de ébano
y calma profunda,
viva y serena.

Besas cada nota.

Estamos solos tú y yo.

El cielo se estremece
cuando alzo las pestañas.
Fuera también llueve.
Esta noche, amor mío,
hasta nuestros miedos nos temen.

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